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Comunidad y aliados

«Alguien tiene que abrirte los ojos»

Ramiro Menchaca comparte cómo conocer la misión de Casa Alianza México lo llevó a involucrarse y a invitar a otros a sumar.

Casa Alianza MéxicoPublicado el 6 min de lectura

"En cuanto me di cuenta de que se trataba de niños vulnerables — niños que viven en la calle o que son maltratados en sus familias — y que Casa Alianza México les ofrecía un hogar, les ofrecía esperanza, les ofrecía apoyo, mi reacción fue inmediata. Dije, quiero estar involucrado", recuerda Ramiro Menchaca.

Poco después, Ramiro, que es codirector de ventas regionales de Mercados Emergentes en América para el banco global Goldman Sachs y supervisa equipos en Nueva York, Ciudad de México y São Paulo, se unió a nuestro Sleep Out en la acera en la capital mexicana el pasado noviembre. Ahora, se ha unido al Consejo de Casa Alianza México.

Pero quizá nunca habría sabido que Covenant House tenía presencia cerca de su casa en Ciudad de México si un amigo y colega no se hubiera puesto en contacto con él para invitarle a saber más.

Ramiro no pudo asistir a la recepción en Nueva York a la que su colega, Ben Grizzle, miembro de la junta de Covenant House New York, le invitó. Sin embargo, después supo por Ben y otros colegas de Goldman Sachs y simpatizantes de Covenant House que la presentación en la recepción había tratado sobre nuestro trabajo en América Latina, incluida Ciudad de México.

"Me dijeron: '¡Puedes hacer algo donde vives!' Eso me llamó la atención", dice Ramiro.

Se comunicó inmediatamente con la directora ejecutiva de Casa Alianza México, Patricia Secunza Schott. "Nos llevamos bien", dice. "Me quedó claro que la falta de vivienda, el abuso, la negligencia — son problemas reales y una crisis real. Cuando escuché toda la historia, realmente quise participar. Me emocionó tener la oportunidad de hacer algo por los niños y niñas aquí, en México."

Casualmente, un Sleep Out en Casa Alianza México estaba a la vuelta de la esquina.

Sleep Out: Una experiencia inmersiva

"Sabía que iba a ser impactante, pero fue mucho más impactante de lo que había imaginado", dice Ramiro sobre su primer Sleep Out.

Lo que más le impactó fue el tiempo que pasó con nuestros residentes de Casa Alianza México. La mayoría tienen entre 12 y 18 años, pero algunos son incluso más jóvenes. Sus propios hijos son de igual edad.

"Estar con ellos, escuchar sus historias, esto tuvo un impacto tremendo en mí. Lo que más recuerdo es sentarme con ellos y notar cómo, incluso después de todo lo que han pasado, todavía podía ver esperanza en sus ojos. Y eso se debe a la atención que reciben en Casa Alianza México — la comida, el hogar, la educación y, en última instancia, el futuro que les pertenece", dice Ramiro.

Notó que, viviendo en Casa Alianza México, las niñas, niños y adolescentes desarrollaban un profundo sentido de comunidad. "Fue un placer ver cómo se apoyaban, se querían y se ayudaban mutuamente", dice. "Creo que reconocieron que cada uno había pasado por algo difícil, se trataron con respeto y estaban ansiosos por ayudarse mutuamente."

El Sleep Out también le permitió presenciar el compromiso de nuestros colaboradores y de las y los voluntarios que se unieron a este evento.

"Hay un nivel de dedicación por su parte que es impresionante. Es un corazón enorme que todos tienen, tanto el personal como los voluntarios. Donde realmente ves su impacto, es en los ojos llenos de esperanza de cada niño", dice Ramiro.

Y de hecho, se apresura a añadir, toda esa alegría, comunidad, sanación y apoyo no tienen por qué terminar cuando un joven cumple 18 años. “Gracias al programa de Vida Independiente de Casa Alianza México, les ayudamos a hacer la transición hacia la independencia y a integrarse con éxito en la sociedad", afirma.

El reto

Como miembro de la junta, Ramiro quiere que más personas tomen conciencia del papel de Casa Alianza México en cerrar la brecha para las adolescencias y juventudes desde la falta de vivienda, el abuso, la trata y la negligencia… hacia la esperanza.

"Ni siquiera sabía que existía Casa Alianza México", confiesa Ramiro. "Pero una vez que lo sabes, naturalmente quieres ayudar."

Considera que no solo más personas necesitan conocer Casa Alianza México, sino que también deben estar informadas sobre la crisis de la falta de vivienda, la negligencia, la trata y la violencia en hogares y comunidades que impactan a niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

"Alguien tiene que abrirte los ojos", dice. ¿Y quién mejor para hacerlo que personas como Ramiro y todos los voluntarios que eligen unirse al Sleep Out y aprender más — y experimentar la sanación y la esperanza que son posibles para niños y jóvenes en Casa Alianza?

"La gente es muy generosa y quiere ayudar, pero no sabe la magnitud del problema", dice.

Ramiro cree que, así como su conciencia y compromiso se plantaron y crecieron gracias a sus amigos y colegas de confianza que le presentaron Casa Alianza México, una reacción en cadena de amor incondicional y apoyo incansable a nuestra juventud es posible cada vez que otra persona conoce nuestra misión.

Hablando desde su propia experiencia, Ramiro dice: "Cuando la gente se involucre personalmente, querrá replicar esa experiencia con sus propias redes, tanto personales como profesionales. Y entonces la comunidad crece, y el impacto crece exponencialmente."

Casa Alianza México es parte de la federación Covenant House que tiene programas en 34 ciudades de cinco países: Estados Unidos, Canadá, Guatemala, Honduras y México. Nuestros niños, niñas y jóvenes en América Latina son los más jóvenes de toda nuestra federación.

Tu donación es la forma más inmediata e impactante de apoyar el trabajo de Covenant House en América Latina.

Relato facilitado por Casa Alianza México. Las edades, cargos y referencias temporales corresponden al momento del testimonio.

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